*Por Fabricio Alaña Echanique
Un día Buda estaba sentado con todos sus discípulos en círculo, cuando apareció un anciano y dijo: ¿Cuánto tiempo quieres vivir? ¡Pide un millón de años y te serán dados! Buda respondió sin dudar: ¡Ocho años! Cuando el anciano desapareció, sus discípulos desconcertados, preguntaron: Maestro, ¿por qué no pidió un millón de años? ¡Piense en el bien que haría a centenas de generaciones! Y el viejo hombre respondió con una sonrisa: Si yo viviese un millón de años, las personas se volverían más interesadas en prolongar sus vidas que en buscar la sabiduría (Un relato del P. Tonny de Mello, S.J.)
¿Sabes lo que quiso decir? Que ellos estarán más interesados en sobrevivir que en mejorar la calidad de sus vidas. ¡Y qué verdad es esta! ¡Qué pocos gastan tiempo y energía para mejorar la calidad de su existencia! Usted puede morir sin haber vivido. Las personas piensan que están vivas porque están respirando, comiendo, hablando, andando de un lado para el otro. No están muertas, es claro. Pero, ¿estarán vivas? ¿Qué significa estar realmente vivo? Significa tres cosas: ser usted mismo, ser ahora y estar aquí.
Estar vivo significa ser usted, es la medida que eres tú mismo estás vivo. Por lo general la gente repite esquemas e ideas de otros, tratan de imitar y aparentar lo que no son. Ser uno mismo es el desafío mayor que tiene el ser humano en el desarrollo de su vida. La gente suele consultarme problemas espirituales y emocionales, y muchas veces quedo preguntándome: ¿a qué voces responden las voces de estas personas? Y voy encontrando personas deprimidas, llenas de prejuicios. Dicen, que Einstein dijo es más fácil desintegrar el átomo que el prejuicio. Las personas no son ellas mismas, son controladas, se vuelven marionetas, sus sentimientos y actitudes suelen ser mecánicos, se dejan afectar por el pasado, no son libres, por ello no viven.
Ser ahora sin angustiarse ni por el pasado ni por el futuro. Conozco a un paralítico extraordinario, dijo: "Sabe, yo comencé a vivir realmente después que quedé paralítico. Por primera vez en la vida, tuve tiempo de mirarme a mí mismo, ver mi vida, mis reacciones y pensamientos. Mi vida se hizo mucho más profunda, mucho más rica, más atractiva que antes”. ¿No es notable que un paralítico haya encontrado la vida y que tantas personas que caminan libremente de un lado para el otro, no la hallen, porque están paralizadas por dentro, por no saber vivir el presente y disfrutar lo que tienen y son? Muchas personas viven la cultura del mañana y no viven el ahora. Mañana seré feliz, mañana viviré. Apenas llegue al colegio viviré, cuando esté en la universidad viviré, luego cuando me case viviré. Después de casado, cuando los niños crezcan viviré. Cuando los niños sean grandes, ¡no sabrá qué significa vivir!
Estar aquí, es la clave para disfrutar el presente. Pero cómo nos cuesta saber estar aquí. Había un soldado norteamericano en la guerra de Corea. Sentía mucha nostalgia de su casa el día de Acción de Gracias y una pareja que había pasado muchos años en Estados Unidos lo invitó a comer. Cuando el hombre llegó, para su sorpresa y alegría notó que había pavo, su plato favorito. Se sirvió generosamente, y luego, en el momento de la comida, comenzó a discutir con su anfitrión. Cuando la discusión terminó, terminó la comida. El soldado notó que no había aprovechado la comida, ni siquiera había sentido el gusto del pavo. Los argumentos son magníficos. Las ideas también, pero no son la vida. La vida se encuentra en la experiencia. La experiencia de ser uno mismo, de serlo ahora y del estar aquí.
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