Mañana (6), a las 20h, el Consejo Indigenista Misionero (Cimi) divulgará el informe "Violencia Contra los Pueblos Indígenas en Brasil - 2008". El lanzamiento tendrá lugar durante el 6° Campamento Tierra Libre en la Explanada de los Ministerios, en Brasilia.
El informe contiene datos sobre las diferentes formas de violencia practicadas contra los indígenas y sobre las violaciones a los derechos de estos pueblos. Solamente el año pasado, el Cimi registró 60 asesinatos de indígenas en todo el país. Aunque aún es elevado, el número de casos es menor que el del año 2007, cuando hubo 92 asesinatos.
El secretario adjunto del Cimi, Saulo Feitosa, considera que esta realidad de violencia vivida por los pueblos indígenas está directamente relacionada con la cuestión de la tierra. Y explica que, además de los asesinatos, los indígenas sufren también delitos contra el patrimonio, como los conflictos territoriales y los daños ambientales.
Según la publicación, Mato Grosso do Sul fue el estado con mayor índice de muertes violentas de indios, con 100% de suicidios y 70% de asesinatos. "Los elevados números predominan en la región de Mato Grosso do Sul porque es el estado donde hay demanda de tierras", explica el secretario.
El grupo que más sufrió en el estado fue el Guaraní Kaiowá, con 42 asesinatos y 34 suicidios. A pesar de los constantes conflictos por la tierra en la región, la mayoría de los asesinatos en el grupo fue cometida por los mismos indígenas. De acuerdo con el secretario, esa autodestrucción de los Guaraní Kaiowá también está relacionada con la cuestión de la tierra. Para Feitosa, la región está marcada por el fuerte agronegocio, que hace que los indígenas vivencien una realidad de "confinamiento".
Después de Mato Grosso do Sul, el pueblo que más enfrentó acciones violentas fue el Guajajara, en Maranhão. Según el informe, se registraron tres asesinatos, siete intentos de asesinato, seis amenazas de muerte y una golpiza. A diferencia de los Guaraní Kaiowá, la mayoría de los actos violentos en la comunidad fueron cometidos por no-indígenas que viven en regiones cercanas a las tierras de los Guajajara.
La violencia contra los pueblos indígenas, sin embargo, no puede ser medida solamente por el número de muertes. La población indígena de Brasil todavía es víctima de prejuicios, de procesos de criminalización y de la omisión del Estado. De acuerdo con la publicación, el año pasado, el accionar del Estado estimuló el proceso de criminalización de los pueblos y de las luchas indígenas.
El informe del Cimi advierte además que muchas muertes ocurren por falta de asistencia del Estado. En 2008, se registraron 30 casos de ausencia de obras de saneamiento básico o de agua potable, principalmente en Minas Gerais y Santa Catarina.
Además, 68 indígenas murieron a consecuencia de la falta de asistencia de salud. Entre las principales fallas señaladas por los indígenas, se destacan: la falta de médicos en las aldeas y puestos de salud; la ausencia de medicamentos y transporte para médicos y pacientes; la falta de personal calificado; y la ausencia de instalaciones adecuadas en los centros de atención.
Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com