"Indio quiere tecnología”, berrea O Globo, en titular de primera plana (25/5). Ahí está la foto de un guerrero Kamuyurá, que usa un iPhone para fotografiar el terreno de la Colonia Juliano Moreira, en Jacarepaguá, Rio de Janeiro, donde será construida la aldea Kari-Oca que va alojar los eventos paralelos de la Conferencia Rio+20.
El viajó en barco y autobús durante tres días, con más de 20 indios del Alto Xingú, de cuatro naciones diferentes. Llegaron el pasado jueves, para construir la aldea Kari-Oca.
En la aldea que ellos van a construir formada por cinco ocas (cabañas o jacales), una de ellas será electrónica –con hight tech- más de 400 indios que viven en Brasil discutirán con los indios de los Estados Unidos, Canadá, Perú, Bolivia, Nicaragua y representantes de otros de países, temas tales como el Código Forestal [brasilero], demarcación de tierras, reservas minerales, crédito de carbono, clima, plantas hidroeléctricas, saberes tradicionales, derechos culturales y lingüísticos. Al final, producirán un documento que se entregará a la ONU el día 17 de junio.
Aunque la noticia contiene informaciones periodísticas, O Globo insiste en ‘folklorizar’ la figura del indio. En pleno el siglo XXI, al periódico le extraña que los indios usen iPhone, como si esto fuera algo inusual. De este modo, congela las culturas indígenas y refuerza el prejuicio que fue introducido en la cabeza de la mayoría de los brasileños, de que estas culturas no pueden cambiar y, si cambian, dejan de ser "auténticas”.
La imagen "auténtica” de indio reforzada por la escuela y los medios de comunicación es el indio desnudo o en tanga, en medio de la selva, con arco y flecha, como fue visto por Pedro Álvares Cabral y descrito por Pero Vaz de Caminha en 1.500. Esta imagen se quedó congelada durante más de cinco siglos. Cualquier cambio en ella, provoca extrañeza.
Cuando el indio no se ajusta a esta representación que otros hacen de él, surge de inmediato reacciones como la esbozada por la ganadera Kátia Abreu, senadora por el Estado de Tocantins (PSD, ex-miembro del partido Democratas): "Ya no son indios”. Ella, quien bautizó a sus tres hijos con los nombres de Irajá, Iratã y Iana, piensa que el "indio verdadero” es el "indio de papel’, de la Carta de Vaz de Caminha, que vivió en el pasado y, no el "indio de carne y huesos” que viven con nosotros, que está presente hoy en nuestro medio.
En realidad, se trata de una estratagema interesada. Despoja al indio de su identidad con el objetivo de liberar las tierras indígenas para el agro-negocio. Pues la Constitución de 1988 garantiza a los indios el usufructo de sus tierras, que son considerados legalmente de la Unión- la forma de apoderarse de ellas, es justamente, negar la identidad indígena a quienes hoy las ocupan. Si son ex-indios; entonces, no tienen derecho a la tierra.
Se creó mediante esta maniobra, una nueva categoría hasta ahora desconocida por la etnología: la de los "ex indios”. Una categoría tan absurda como si los indios hubiesen congelado la imagen del portugués desde el siglo XVI y considerasen al escritor José Saramago o al jugador Cristiano Ronaldo como "ex-portugueses”, porque no se visten de la misma manera que Cabral, porque no hablan ni escriben como Vaz de Caminha.
La vida cotidiana de cada ciudadano del planeta está marcada por elementos tecnológicos prestados de otras culturas. Los pantalones vaqueros o el saco y la corbata que vestimos, no fueron inventados por brasileros. La mesa y la silla donde sentamos son muebles diseñados en Mesopotamia en el siglo VII a.C., de ahí pasaron al Mediterráneo donde tuvieron modificaciones antes de llegar a Portugal, que las trajo a Brasil.
La cámara fotográfica, la impresora, el ordenador, el teléfono, la televisión, la electricidad, el agua corriente, la construcción de edificios con cemento y bloques, toda la parafernalia que forma parte de la vida cotidiana de un periódico brasileño como O Globo -nada de eso tiene sus raíces en suelo brasileño. Sin embargo, no se niega nuestra identidad brasileña por ese motivo. Por lo tanto, no es concedido a las culturas indígenas, lo que habitualmente se reivindica para nosotros mismos: el derecho de transitar a través de otras culturas y de intercambiar con ellas.
Fue el escritor mexicano Octavio Paz quien escribió con mucha propiedad que "las civilizaciones no son fortalezas, son más bien, encrucijadas”. Nadie vive aislado, encerrado entre paredes. Históricamente, los pueblos en contacto se influyen mutuamente en los campos del arte, la tecnología, la ciencia, del idioma. Todo aquello que alguien produce bello e inteligente en una cultura, merece ser disfrutado en cualquier lugar del planeta.
Sectores de los medios de comunicación siguen pensando que "indio quiere pito”. De ahí el asombro de O Globo, ante el uso del iPhone por los Kamayurá, equivalente a que los estadounidenses y japoneses difundiesen como algo inusitado nuestro uso de la computadora o la televisión diciendo: "Brasilero quiere tecnología”.
El periódico carioca [de Río de Janeiro], de circulación nacional, perdió una oportunidad única para entrevistar a miembros del grupo del alto Xingú, como Araku Aweti de 52 años o Paul Alrria Kamayurá, de 42 años, sobre las técnicas de construcción de cabañas. Ellos son verdaderos arquitectos y podrían demostrar que "indio tiene tecnología”. El antropólogo Darell Posey, quien trabajó con los Kayapó, escribió:
"Si el conocimiento del indio fuera tomado en serio por la ciencia moderna e incorporado en programas de investigación y desarrollo, los indios serían valorados por lo que son: pueblos ingeniosos, inteligentes y prácticos, que sobrevivieron con éxito durante miles de años en la Amazonia. Esta posición crea un "puente ideológico" entre las culturas, que podría permitir la participación de los pueblos indígenas, con el respeto y estima que se merecen, en la construcción de un Brasil moderno".
Estos son los indios en el siglo XXI. Los medios de comunicación los miran, pero parece que no consiguen verlos.
[Fuente: El original fue publicado en
TAQUIPRATI - Diário do Amazonas.
Traducción: ricazuga51@yahoo.com].
Inicio