Por Mirta Rodríguez Calderón
(mirtarc@yahoo.es)
Ahora que los debates sobre la sexualidad humana llenan cintillos de los medios de comunicación, conversaciones académicas y foros grupales, segmentos importantes de la sociedad civil en muchas partes del mundo han empezado a evaluar qué ha pasado con un Programa de Acción que fue progresista en su momento: la Plataforma de la Conferencia Mundial de Población y Desarrollo, adoptada en la capital egipcia en el verano de 1994.
Para las mujeres, el punto neurálgico tiene que ver con que en El Cairo se reconocieron sus derechos sobre la capacidad reproductiva, el tener los hijos deseados en el momento deseado, o sea, la ahora muy conocida planificación familiar. Allí, hubo un enfrentamiento muy fuerte entre las representaciones de países y grupos, como el Vaticano, que objetaban tenazmente el reconocimiento de tales derechos.
La delegación gubernamental dominicana "fue de las pocas que hizo causa común con el Vaticano en aquella Conferencia", dijo a SEMlac la periodista Margarita Cordero, quien reportó aquella Cumbre para el diario dominicano El Nacional. Pese a que la Plataforma fue muy avanzada en términos relativos, "hubo aspectos que se modificaron por presiones del Vaticano y las delegaciones que le apoyaron, que no fueron la mayoría", precisó.
Como jefa de la delegación gubernamental dominicana estuvo la profesora Jacqueline Malagón, quien a su paso como titular del Ministerio de Educación promovió la eliminación de la educación sexual del currículo escolar, cuyos contenidos aún son muy limitados, a veces distorsionados y deben ser aprobados por la Iglesia católica.
En materia de las previsiones emanadas de la Cumbre de El Cairo, los principales puntos de controversia giran en torno al acceso universal a la salud reproductiva, a los derechos sexuales y a la necesidad de producir una fuerte reducción de las muertes maternas para 2015.
Durante la anterior revisión de los acuerdos, en 2009, grupos Provida y de ascendencia musulmana se organizaron en corros que rodeaban a las delegaciones de países sobre los que querían influir, entonaban cantos de rechazo y realizaban otras prácticas de oposición a las posturas que querían objetar.
Ese año unos 400 parlamentarios de todos los continentes se reunieron en Etiopía para evaluar qué se había logrado y qué faltaba por hacer. La diputada boliviana y periodista Elizabeth Salguero formó parte de la Comisión que redactó el documento final, donde se reconoce que "se han hecho algunos progresos" en el cumplimiento de sus objetivos, pero a pesar de los esfuerzos nacionales y de asociaciones internacionales, "el progreso en muchos países ha sido lento".
La representante del UNFPA coincide
Sonia Vázquez, funcionaria dominicana con larga experiencia en cooperación internacional, encabeza ahora el Fondo de Naciones Unidas para la Población en República Dominicana (UNFPA) y conversó con SEMlac sobre la revisión de los acuerdos de El Cairo, que debe realizarse el año entrante. Ya se han producido aquí dos encuentros previos.
El UNFPA está impulsando acciones que ya han puesto en práctica la Colectiva Mujer y Salud, Profamilia y otras fuerzas sociales, para las cuales el apoyo de esta agencia es determinante.
SEMlac: El UNFPA se orienta hacia la sociedad civil y da auspicios para muchas de sus actividades con vistas a la revisión de la agenda de El Cairo, ¿es esto lo que le corresponde y lo que se espera que haga?
SV: Mediante Resolución 65/234, la Asamblea General de las Naciones Unidas solicitó al UNFPA que, en colaboración con los gobiernos, sociedad civil y otras agencias del sistema de Naciones Unidas, emprendiera la revisión de la aplicación del Programa de Acción de la Conferencia sobre Población y Desarrollo. Como resultado concreto se espera un informe de país de muy alta calidad. Para ello contaremos con el acompañamiento de un Consultor o Consultora.
En el programa dominicano hemos decidido aprovechar el marco de la revisión de la agenda de El Cairo para movilizar y fortalecer a las organizaciones y redes juveniles con vistas a que enfrenten las altas tasas de embarazos en adolescentes, la limitada educación sexual en las escuelas, las limitaciones en la información y acceso a los métodos anticonceptivos, entre otros aspectos.
SEMlac: Usted tiene mucha experiencia en cooperación internacional. ¿Cree que los segmentos interesados en República Dominicana tienen condiciones para avanzar algunos pasos con los no conseguidos propósitos de El Cairo?
SV: Soy optimista y pienso que la sociedad dominicana ha ido haciendo conciencia sobre la importancia de la salud sexual y los derechos reproductivos. Por supuesto que no basta con el deseo, sino que se requiere de políticas y programas que creen las condiciones y faciliten que cada mujer, cada joven, cada familia pueda decidir cuándo y cuántos hijos e hijas quiere tener.
Dominicana ha hecho avances en la consecución de la agenda de El Cairo. Por ejemplo: el Estado, a través del Ministerio de Salud Pública, ha asumido la compra y distribución de los insumos anticonceptivos; ha ido reduciendo la mortalidad materna y ha habido una reducción en la incidencia del VIH y sida, entre otros. Sin embargo, y como mencioné antes, todavía hay grandes desafíos y es claro que la agenda del Cairo y sus propósitos deben ir más allá de 2014. Para solo mencionar el tema de la mortalidad materna, todos coincidimos en que nuestras cifras no se corresponden con el casi ciento por ciento de cobertura de partos institucionales, o el que Dominicana esté entre los cinco países de la región con tasas más altas de embarazos en adolescentes.
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Aunque SEMlac no pudo corroborar la cifra, fuentes de prensa afirman que 58 por ciento de los nacimientos del último año corresponde a madres adolescentes y la mortalidad materna se halla en 100 por cada 100.000 nacidos vivos.
Atribuyendo la información al Anuario Estadístico de Salud Pública 2011, esas fuentes señalan que de los 118.730 alumbramientos, 68.960 (58 %) corresponden a madres menores de 18 años. En tanto, 31.507 nacimientos fueron de madres mayores de 19 años y 18.263 de mujeres de nacionalidad haitiana. Los reportes de nacidos vivos sumaron 115.338; los muertos 1.847; los abortos fueron 24.167 y los menores de bajo peso al nacer sumaron 8.274.
Esas son las realidades con las que Sonia Vázquez se maneja a diario. Pero ella se siente confiada: "Tengo mucha fe en que el esfuerzo del UNFPA, junto a otras organizaciones, dirigido a centrar en los y las jóvenes y adolescentes la salud sexual y reproductiva, seguramente generará un cambio en las condiciones actuales y futuras".
SEMlac: ¿No siente que, lejos de registrar logros, ha habido retroceso e
inmovilismo de las fuerzas sociales más interesadas en la salud sexual y la
salud reproductiva?
SV: No creo que haya habido retrocesos. Digamos que se ha avanzado
lentamente y los logros aún son limitados. Las fuerzas sociales no se mueven en
dirección unilineal. Sus expresiones son complejas y a veces contradictorias.
Un buen ejemplo lo constituye la movilización del movimiento de mujeres, de jóvenes, médicos, feministas y periodistas, y el debate público que se generó alrededor de temas tradicionalmente tabúes, tratados antes solo por una cierta élite religiosa e intelectual y que, en el marco de la reforma constitucional, se colocó en la agenda nacional. No obstante los resultados, creo que los discursos impactaron a la o el ciudadano común. A favor o en contra, tienen más información y, por tanto, están en mayor capacidad para decidir.
Efectivamente, durante todo 2009 la sociedad dominicana se abocó a debatir y enterarse de quienes defienden el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y su capacidad reproductiva y quienes sostienen que el cigoto ya posee vida y que cualquier acción de interrupción -cualesquiera que sean las razones que lo aconsejen- implica cercenar una vida.
Esa última posición se impuso en el Congreso de la República y en la Constitución promulgada en enero de 2010 el artículo 37 asegura que esa vida hay que protegerla.
De modo que los preparativos para la revisión de Cairo + 20 encuentran en República Dominicana un país enterado de la importancia que tiene tomar partido e impulsar acciones en materia de población y desarrollo.
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