El Observatorio de Derechos de Niños y Jóvenes en Honduras, de Casa Alianza, publicó recientemente un informe especial que analiza el aumento de la migración de menores de edad hondureños que pasan por América Central y México rumbo a Estados Unidos. "Análisis de la situación de Derechos de la Infancia Migrante No Acompañada en el marco de los procedimientos de deportación y retorno a Honduras” quiere generar una reflexión y ayudar a buscar alternativas para la problemática.
En el informe se señala que los motivos que llevan a niños, adolescentes y jóvenes a salir de su tierra para buscar otra realidad son los mismos que los de los adultos: sociedades empobrecidas; altos niveles de exclusión social, económica y política; clima de violencia generalizada; acceso limitado a la educación de calidad y a los servicios de básicos de salud. Además, están los problemas específicos que enfrentan niños y jóvenes, como la búsqueda de reagrupación familiar.
La conjunción de estos factores impulsa a cientos a buscar otra realidad que los migrantes creen poder encontrar en países como Estados Unidos. Ni siquiera los riesgos que generan los grupos criminales que explotan a migrantes son suficientes como para cambiar la idea de realizar el "sueño americano”.
Muchas veces este sueño no llega a concretarse y los menores son aprehendidos, detenidos y llevados a un albergue transitorio de protección. El paso siguiente es la repatriación a Honduras, que debe ir seguida de la recepción, protección y reintegración familiar del niño o adolescente.
Después de analizar la realidad de los niños y jóvenes migrantes, y enfocarse especialmente sobre el proceso de repatriación de los/las menores hondureños/as, el Observatorio de Derechos de Niños y Jóvenes en Honduras, de Casa Alianza, hace una serie de recomendaciones al Estado hondureño para ayudar a resolver la problemática.
Uno de los pasos recomendados es la creación de un acuerdo más profundo entre México y Honduras que permita una mejor coordinación entre los países y realizar de la manera más adecuada los procedimientos de repatriación y deportación.
En relación con los riesgos enfrentados por la infancia migrante durante el viaje, que van desde la explotación sexual y laboral, tráfico de personas y extorsión hasta el reclutamiento para el crimen organizado, la recomendación es investigar estos riesgos con más profundidad para llegar a medidas de prevención. También se recomienda el fortalecimiento del trabajo de instituciones como las Casas del Migrante, que ofrecen información y ayuda.
El Observatorio de Derechos de Niños y Jóvenes señala que algunas detenciones de menores migrantes no acompañados están siendo realizadas en México por policías municipales y estaduales, aunque deberían ser efectuadas por agentes migratorios de la Policía Federal, de acuerdo con lo que asegura la Ley de Migración de México.
Otro problema es la ‘deportación express' de los menores que salen de las estaciones migratorias directo hacia sus países de origen, cuando en realidad deberían pasar antes por un Albergue Transitorio para Menores Migrantes. Autoridades mexicanas admitieron abiertamente que escogen, basados en edad y sexo, quiénes deben pasar por los Albergues y quiénes van directo a su país de origen sin que su caso sea analizado, situación que, según el informe, vulnera flagrantemente el principio de no discriminación.
Ante los problemas expuestos, el Observatorio de Derechos de Niños y Jóvenes señala que "es necesario promover el cese urgente de este tipo de prácticas ya que vulneran derechos fundamentales de la población migrante y promover acciones que garanticen el cumplimiento de lo establecido en los acuerdos nacionales e internacionales”.
En el informe también se piden mejores condiciones de protección y seguridad durante la deportación; respeto y privacidad durante las entrevistas con los niños y jóvenes deportados; mejores condiciones y atención en los albergues transitorios; creación de un centro con condiciones adecuadas y personal especializado y multidisciplinario para ofrecer atención integral a los menores que son deportados; acompañamiento sistemático de los menores incluso después de ser entregados a sus familias; y creación de un sistema de registro unitario para cruzar las informaciones de México con las de Guatemala y de Honduras para realizar el seguimiento de los casos de menores deportados.
Traducción: Daniel Barrantes – barrantes.daniel@gmail.com
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