"Soy aymara y me considero indígena urbana porque mis padres emigraron hacia la ciudad, y a partir de esta identidad que tengo, comienzo a articular mi reflexión teológica y bíblica”. Así se presenta Sofía Chipana, teóloga india de Bolivia, que coordina el taller de Teología India, durante los tres días de las Jornadas Teológicas Andinas, que se realizan en Bogotá, Colombia.
En entrevista a ADITAL, ella habla sobre las peculiaridades, riquezas y contribuciones de la teología indígena.
ADITAL: Todos los pueblos siempre hicieron teología, pero la teología india más sistematizada, ¿cuándo empezó? ¿Cuál es la amplitud que tiene actualmente la red que la teología india estableció con otros países y con otras teologías?
Sofía Chipana - Bien, la teología india surge a partir de los años setenta, quizás no con ese nombre pero sí como una incitativa de poder articular la reflexión teológica desde la mirada indígena. En una primera instancia esa teología se empieza a articular a base de misioneros y sacerdotes en el ámbito católico, desde una preocupación pastoral, con un interés en sistematizar la teología india como tal. Entonces, a partir de ahí se empieza a gestar un poco la articulación en diversos espacios de Latinoamérica; por ejemplo, hemos tenido teología en parte de Mesoamérica; empieza también a nivel de la Amazonia, pero con mucha más fuerza se desarrolla en la parte andina de Latinoamérica.
Hay todo un proceso que cada región ha ido asumiendo, yo soy más de la parte de la región andina y allí se ha articulado y sistematizado la teología. En una primera estancia ha sido predicada por sacerdotes y misioneros, y luego, en un segundo momento, somos los y las indígenas los que empezamos a ser sujetos de la teología india; empezamos con una reflexión propia desde nuestra mirada, desde nuestro ser, desde nuestra identidad.
Actualmente somos ya teólogos y teólogas que estamos intentando articular y sistematizar la reflexión de la teología india. Quizás no hay una articulación específica de lo que sería una reflexión constante o una sistematización constante de la teología india, sino que es más un compartir experiencias, porque siento que el proceso de la teología india tiene otra forma de hacerse, o sea, que no es necesariamente a través de sistematizaciones escritas, sino que para nosotros, los y las indígenas, la experiencia, las vivencias, el compartir es muy importante porque procedemos de culturas de tradición oral en donde la oralidad es muy fuerte, y no sólo eso, sino también el uso de otros elementos, por ejemplo el uso de los símbolos.
A través de los símbolos somos capaces de expresar nuestra reflexión, nuestras vivencias. Quizás dentro de un marco así muy académico nos cuesta entrar, porque claro, nuestra sistematización no es como ese tipo de teología que empieza a articular la escritura y a reflexionar y a plasmar por escrito sus reflexiones. Nosotros, en cambio, como es una experiencia, entonces muchas veces nos cuesta sistematizar este tipo de experiencias y realmente hay elementos que cuesta ponerlos por escrito.
Yo siento que ahorita estamos en ese proceso de compartir, de seguir planteando nuestras experiencias y vivencias, que de algún modo también están marcando nuestra reflexión teológica en los diversos espacios en los que estamos.
ADITAL: ¿Hay algunos puntos que usted percibe que son fundamentales en esa teología y que marcan el sentido de esa reflexión, siempre en proceso?
Sofía Chipana - Sí, son varios elementos y yo los llamo núcleos clave, como nudos fuertes que sostienen la teología india. Por ejemplo, el tema de la narración. Para nosotros es muy importante narrar y es parte de nuestra cultura, entonces a través de la narración se han ido transmitiendo la espiritualidad, las vivencias, las normas y los códigos éticos de la cultura.
Otro aspecto que también es importante, es ese al que ahora llamamos el "sentir-pensar”, es decir que nuestra reflexión no está basada solamente en la razón sino que rescata mucho el tema de lo subjetivo frente a una teología y a una tradición en donde se valora lo objetivo, el uso de la razón; pero, en cambio, en nuestras experiencias no. Son una mezcla de sentimientos, de subjetividades y eso tiene que ver con la ritualidad de los diversos espacios, tiene que ver con las celebraciones, tiene que ver con el carácter festivo, tiene que ver con lo comunitario. Este núcleo del "sentir-pensar” es muy importante.
ADITAL: ¿Y cómo puede ser recreada una liturgia más viva en el sentido de expresar la cultura y los sentimientos personales y de los grupos específicos?
Sofía Chipana - Te decía que para el contexto andino, la ritualidad, la festividad, el acto comunitario es muy importante. Y bueno, eso de algún modo en la liturgia cristiana o católica es poco aceptado; con la inculturación se acogieron algunos símbolos pero más hacia la perspectiva folclórica y no tanto desde la perspectiva de lo que contiene ese símbolo de fondo. Entonces, de ahí que en la articulación entre esta vivencia de lo andino con lo cristiano se haya generado cierta ruptura. Como ya la gente se ha acostumbrado a ver un tipo de liturgia más establecida, como que se siente tímida para incorporar algunos elementos de nuestra propia cultura.
ADITAL: Pero algunos elementos se funden…
Sofía Chipana - Lo que vemos aquí, para mí, no es un sincretismo, porque el sincretismo se da cuando empiezas a hacer esa mezcla de cosas. En cambio en el contexto andino yo no hablaría de un sincretismo sino que cada cosa tiene su espacio, cada cosa tiene su lugar. Entonces es por eso que yo alguna vez me he atrevido a plantear que se trataría más de una religión compartida, de que los pueblos indígenas empezaran a articular esto: un diálogo con el cristianismo. En nuestros ritos, es verdad que hay elementos cristianos que son valorados; yo creo que a partir de este contexto andino se empieza a hacer otro tipo de articulaciones que no entran dentro del marco oficial, sino que hay otro tipo de recreaciones que no son del sincretismo sino que son recreaciones diferentes que están empezando a dialogar de un modo diferente.
ADITAL: Dentro de esa teología india, también, es claro, va apareciendo un nuevo rostro de Dios. ¿Cómo es ese rostro?
Sofía Chipana - El rostro de Dios que se percibe es más que un rostro, es la presencia de Dios en medio del pueblo, porque para muchos pueblos indígenas en su espiritualidad, Dios no está fuera de la realidad. O sea la divinidad que hablamos está inmersa en la realidad, es inmamente, presente en diversos elementos que a veces casi se les cataloga a los pueblos indígenas como panteístas porque consideran que cada cosa es sagrada y que eso es Dios; y no se tiene en cuenta que la espiritualidad de los pueblos indígenas tiene que ver con la inmanencia de Dios, con percibir que está presente en todo momento, y eso hace que en todo momento y en todas las realidades la naturaleza misma sea sagrada. Esto contrasta completamente con el cristianismo.
Y por otra parte se percibe pues a este Dios que es trascendente, porque por ejemplo en la cultura andina es la pacha mama la imagen de la divinidad, que está presente y se materializa en la naturaleza y está en contacto directo con los humanos y con otros seres, pero también tiene esta otra dimensión trascendente que es todo, que es una divinidad que abarca todas las realidades y que trasciende las realidades más cotidianas. A partir de ahí veo que realmente en la teología indígena como que rompemos la imagen de Dios de manera estática, suprema, todopoderosa. Es más la imagen de un Dios que está en la vida, cercano, con el que se puede hablar, a quien se puede acudir a través de la ritualidad, de la vivencia, a través de lo comunitario, de la vivencia ética de los pueblos.
Entonces yo siento que es una imagen de Dios muy amplia, es como la madre que nos cobija.
ADITAL: Un Dios más cercano al Padre de Jesucristo que al Dios del catecismo…
Sofía Chipana - Sí, sí. En el evangelio se presenta esta imagen de Dios como padre, que correspondía también a su contexto, a la cultura, de presentar una imagen de Dios muy cercana. Yo creo que esa es la imagen de Jesús, presentar la cercanía de Dios. Claro, las culturas andinas o indígenas tienen que ver con esto y lo que se intenta buscar es esto, la imagen de un Dios o la presencia de Dios en medio de todo; y no es ese Dios que está afuera, no es ese Dios que está en los templos, no es ese Dios que necesita de mediadores para relacionarse, sino que es ese Dios que está rompiendo incluso fronteras. Realmente es ese Dios que está a favor de la vida y, bueno, a veces también en la teología indígena no se muestra la otra perspectiva de Dios que es una divinidad que también reacciona frente a algunas actitudes éticas del ser humano que no son correctas, pero en el sentido de orientación más que de castigo.
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