En carta abierta firmada por Miguel Palacín Quispe, coordinador general de la Caoi, se lanza un cuestionamiento sobre la verdadera necesidad de una Declaración Americana sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, ya que está en vigencia hace casi cinco años la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que indica patrones internacionales a ser seguidos y es el marco interpretativo de las normas nacionales sobre los derechos de esta población. Sin embargo, según considera la Caoi, el mecanismo tiene una serie de restricciones que es necesario que sean superados.
"No necesitamos una Declaración de la OEA si ésta solo va a copiar la Declaración de la ONU, sin superar sus restricciones, contenidas, entre otros, en los artículos 4 y 46”, explican.
También reclaman el hecho de que algunos Estados se resisten a corroborar derechos que ya están reconocidos, como es el caso de Estados Unidos y de Canadá, que bloquean la aprobación de una Declaración que sólo serviría para reconocer lo que ya fue reconocido y aprobado por ellos en otra ocasión. La falta de consenso, además de atrasar la aprobación de la Declaración Americana, hizo que el documento esté desfasado, ya que data de 1997. Actualmente, varios puntos de la Declaración ya se convirtieron en parte de otros instrumentos internacionales y hasta de leyes nacionales y constituciones.
"Las negociaciones de la Declaración de la OEA no son democráticas, pesa más la palabra y el voto de los países del norte. No solo es Estados Unidos, sus multinacionales, sus bases militares y sus tratados de ‘libre comercio’. Tres de las diez corporaciones mineras más grandes del mundo tienen su sede en Canadá y éstas operan en Sudamérica con una larga historia de desastres ambientales y represión de las comunidades: Barrick Gold (la mayor empresa de minería aurífera del globo), Kinross Gold y Gold Corp”, afirma la Caoi, dejando en claro por qué no es del interés de esas naciones garantizar los derechos de los pueblos indígenas.
Lo que esta población quiere es que la opinión de organizaciones regionales como COICA Amazónica, CAOI andina, CIMA y CICA en Mesoamérica y América Central sea escuchada y que se tenga en consideración la realidad particular del continente y de sus pueblos indígenas. Realidad ésta que consiste, entre otras cosas, en el hecho de que América alberga las mayores zonas de biodiversidad y reserva de agua del planeta.
Por eso, sostienen la necesidad de proteger estas riquezas, sobre todo en América Latina, donde los gobernantes abren las puertas y ofrecen la mejor parte de sus territorios a corporaciones transnacionales interesadas en practicar actividades extractivas, sobre todo mineras, petroleras y forestales, que vulneran los derechos territoriales, ambientales, culturales y el derecho a la consulta y el consentimiento previo, libre e informado de los pueblos indígenas.
La Caoi sostiene que todos estos puntos precisan ser abordados en la Declaración de la OEA sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; en caso contrario no es necesario aprobar un nuevo documento que sólo servirá de réplica a la Declaración de las Naciones Unidas y que no representará un avance.
Traducción: Daniel Barrantes – barrantes.daniel@gmail.com
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