Por
Mirta Rodríguez Calderón
mirtarc@yahoo.es
Tras la
tragedia de 108 mujeres asesinadas en lo que va de año
-cifra que se incrementará en uno o dos guarismos antes
de que esta nota circule-, otras muchas se reunieron el miércoles 11 de julio
frente al Congreso de la República Dominicana para protestar, denunciar y
desafiar al Estado y al Gobierno a decretar Emergencia Nacional ante un
fenómeno que crece sin freno.
Las víctimas directas son las mujeres, cuyos nombres con flores y cruces en el
piso concentraban la mirada durante la impresionante manifestación, pero la
tragedia mayor es la existencia de una sociedad enferma de violencia machista
con estructuras inermes en el gobierno, el Estado, la policía y otras fuerzas
del orden; e insuficientes del todo en los cuerpos judiciales y legislativos.
La concentración puso en evidencia, además, a segmentos oficiales llamados a
ser aliados del enfrentamiento a los feminicidios al cual ha estado convocando
el movimiento de mujeres. Así, mientras en decenas de entidades públicas y
privadas la empleomanía se vistió ese día de luto y acudió por decenas a la
concentración, las representaciones mayores del Ministerio de la Mujer y de la
Procuraduría Adjunta para Asuntos de la Mujer no se dejaron ver.
El jueves 12, el vicepresidente de la República, Rafael Alburquerque, formuló
declaraciones breves, aunque enfáticas, reiterando la necesidad de frenar los
crímenes de género. Pero hace falta más. Ese mismo día, en una ciudad turística
muy cercana a la capital, Boca Chica, un asesino ultimó de 35 puñaladas y
machetazos a una muchacha de 32 años que había sido su concubina, incendió la
vivienda y luego quiso suicidarse.
El movimiento de mujeres y otras fuerzas sociales han advertido que se va
convirtiendo en práctica ese proceder, si bien el mecanismo que hace al
violento auto agredirse después del crimen está todavía por ser desentrañado.
La experta abogada feminista Susi Pola ha anticipado que, una vez destruida la
figura de la mujer abusada que lo hacía sentirse poderoso, el individuo se
queda sin motivación agresora, se desconcierta y no sabe cómo continuar.
La gravedad de esta situación social y el desamparo de las víctimas impelen a
muchas fuerzas civiles a buscar caminos y explorar soluciones. Por ahora 82
organizaciones convocaron la concentración frente al Congreso. Nunca antes,
recuerdan feministas de largo desempeño, se produjo tal coalición de fuerzas
aliadas para enfrentar la situación.
Falta saber con qué recursos y apoyos contarán para ello en el futuro próximo
porque, aunque el voluntariado es bien conocido en las ONG de mujeres, muchos
empeños necesitan recursos.
Hasta ahora el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo, el Programa de
Naciones Unidas para el Desarrollo, OxFam, y la Cooperación Española han
aportado apoyos, mientras hay mucha gente pensando qué más hacer.
El Ministerio de Educación quiere propiciar un diálogo para introducir nociones
de género en la enseñanza, y el Foro Feminista tiene prácticamente lista la
propuesta para una Ley Especial contra la Violencia de Género que, entre otros
aspectos, tipificaría el feminicidio como figura jurídica y fijaría sanciones
ejemplarizantes.
En un plano más espiritual, la maestra de Reiki Nelsy Aldebot acordó con un
grupo de congregadas la realización de acciones que tiendan a empoderar a las
mujeres. Con más de cuatro décadas de labor en favor de la igualdad, Nelsy le
dijo a SEMlac que la solución a tan grave problema está en potenciar las
fuerzas de las propias mujeres y enseñarlas a utilizarlas frente a los
agresores: "cuando ellas comprendan cuánto poder tienen, sabrán
usarlo", dijo.
El afiche colocado en la calle por las 82 ONG convocantes de la concentración,
encabezadas por la Colectiva Mujer y Salud, muestra la consigna Feminicidios,
Tragedia y Emergencia Nacional. Se trata de una obra de la diseñadora
Lorena Espinoza, con gran belleza conceptual: unas cuantas flores de largo
tallo penden mustias y van soltando sus pétalos. A la derecha, el listado de
todas las fuerzas auspiciantes.
Después del encuentro han comenzado a circular por las redes de mujeres
propuestas novedosas. Susi Pola, desde PROFAMILIA, rechaza que el número de
asesinadas capitalice el énfasis del problema: "no se trata de que sean
menos o más con respecto al mismo período del año pasado, porque no se trata de
contar muertas; es decidir que una sola que sea asesinada en nombre de su
género debe dolernos".
Pola propuso iniciar la incidencia para que 2013 sea declarado Año de
Emergencia Nacional por Feminicidios, de manera que todos los ministerios se
obliguen a disponer de recursos para esos fines.
"Que la justicia penal, principalmente el Ministerio Público, pueda
fortalecer las unidades de recepción de casos; que las casas de Acogida no solo
se abran, que también funcionen dentro de un sistema de referencia y contrarreferencia
que proteja a las mujeres; que haya un "después" de la identificación
por la justicia. En fin, ¡que mejoremos el sistema entero!", sostuvo.
Al culminar la concentración frente al Congreso, las mujeres entregaron un
documento de exposición, protesta y propuestas que fue recibido por las
diputadas Minou Tavarez Mirabal y Magda Rodríguez, esta última presidenta de la
Comisión de Género del parlamento.
El texto reclama "la acción decidida del Congreso Nacional, que tiene en
sus manos la responsabilidad de asignar los presupuestos, aprobar las reformas
legislativas necesarias y fiscalizar el adecuado cumplimiento de sus
disposiciones".
El manifiesto, que acompañó el Día de Luto Nacional, urge a que el Congreso
actualice la legislación contra la violencia de género a la mayor brevedad
posible e incluya una partida específica para su combate en el presupuesto del
próximo año, que debería ser declarado Año de Lucha contra la Violencia
Machista.
Señala que el feminicidio y la violencia de género constituyen una grave
crisis, cuya solución ha sido inexcusablemente postergada por aquellos llamados
a enfrentarla. "Todos los sectores de la sociedad dominicana, a través de
sus organizaciones ciudadanas, reclaman hoy que se declare el fenómeno de los
feminicidios como una emergencia nacional y que las autoridades responsables
tomen todas las medidas necesarias para poner fin a esta tragedia",
sostiene el documento.
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